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Segovia, qué nos ofrece.

 Segovia ofrece al visitante imponentes edificios civiles y religiosos en un entorno típico castellano. La cercanía a Madrid y la facilidad de acceso tanto por tren como por carretera han dado, sin embargo, la errónea idea de que se trata de una ciudad de visita rápida y comida típica.

Nada más lejos. No debemos olvidar que en ella se celebran dos importantes eventos anuales que hacen de la ciudad un punto de encuentro cultural de primera magnitud: el Titirimundi, que concentra las mejores atracciones internacionales del mundo del títere, la marioneta y el teatro en la calle, y el HAY Festival, que reúne a los principales autores literarios a través de charlas y coloquios convirtiendo a la ciudad, por unos días, en el centro de la literatura contemporánea.

Qué ver en Segovia

Intentaremos dar una idea de la monumentalidad de la ciudad tanto si la visita es rápida como si la podemos prolongar un poco más (nuestra opción recomendada, claro está).

La tríada clásica para esa vista relámpago, que se suele completar con la degustación del cochinillo en cualquiera de sus excelentes restaurantes, la componen, básicamente, tres monumentos: el acueducto romano, la catedral gótica y el alcazar medieval.

  • El acueducto romano, bellísimo, monumental, perfecto en su factura. Conviene recorrerlo desde su inicio, junto al monasterio de San Antonio El Real, del que hablaremos más adelante hasta más allá de la Plaza del Azoguejo, quizá su imagen más tipica.
  • La catedral, llamada La “Dama de las Catedrales” por su belleza y su estilo gótico tardío-se construyo en el siglo XVI. La encontraremos junto a la Plaza Mayor a la que accederemos dejando atrás el acueducto, por la Calle Real, la principal vía de paseo de la gente de Segovia y la calle que nos conecta con otro de los puntos de interés básicos: la Plaza de San Millán, escalonada en gran parte y presidida por la iglesia de San Millán, está coronada por el Torreón de Lozoya rodeada de edificios que atestiguan su hermoso pasado medieval.
  • el Alcázar, utilizado como residencia real por los reyes de Castilla y con restos romanos en sus cimientos. El Alcázar presenta una estética de “Castillo Encantado” fruto de sus sucesivas reconstrucciones. Desde el Alcázar se pueden ver las murallas del siglo XI que rodean la ciudad y que se conservan en su totalidad.
    El Alcázar Se puede visitar de 10,00 a 19,00 h en verano (abril-septiembre) y de 10,00 a 18,00 resto del año. Su precio es 4,5€.

Una visita mas tranquila a Segovia nos descubrirá una ciudad con múltiples encantos y lugares que no esperábamos encontrar. Desde aquí nuestra recomendación de hacer noche en la ciudad y disfrutar de los múltiples paseos que nos puede ofrecer.
Segovia es alberga un sinnúmero de pequeñas y grandes joyas arquitectónicas, las iglesias románicas de la Trinidad, San Martín, el magnífico campanario de San Esteban, coronado con su gallo-veleta, San Juan de los Caballeros, hoy Museo Zuloaga, donde no es extraño poder disfrutar de algún concierto, o las hermosísimas pinturas de San Justo y Pastor, poco visitadas y, sin embargo, inolvidables para el viajero; el recientemente restaurado patio renacentista del Palacio Arzobispal, interesantísimo por que alberga tres museos (la Colección de cerámica de los Zuloaga, la Colección de cristal de la Granja, y la, a mi juicio, imprescindible, colección de Arte Sacro del Museo Diocesano) y un restaurante; la casa museo de Antonio Machado, el Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente, etc.
No nos olvidemos de pasear por su pequeña judería y visitar la antigua sinagoga (hoy iglesia del Corpus Cristi) y el Centro Didáctico, situado dentro de la casa de Abraham Senneor o Casa del Doctor Laguna, autor del famoso Dioscórides.

Extramuros no deberíamos dejar de visitar la Iglesia de la Vera Cruz, románica, de curiosa planta octogonal y sencillez de líneas y, por supuesto el Monasterio del Parral, del siglo XV, del que destaca su impresionante retablo renacentista, obra de Juan Rodríguez.

Monasterio de San Antonio El Real

Merece una mención aparte ya que suele ser un gran olvidado de las rutas turísticas. Su sola contemplación, a mi modo de ver, justifica el viaje a Segovia

Es un impactante monasterio del siglo XV, fundado por Enrique IV, gran benefactor de la ciudad de Segovia y tío de Isabel La católica.

El Monasterio está habitado actualmente por las monjas clarisas, de clausura, pero tiene habilitada una gran cantidad de espacio visitable del que destaca, sin ninguna duda, la sala capitular con uno de los más impresionantes techos mudéjares de Castilla.

Mudéjares son también parte de la techumbre de la iglesia y el maravilloso patio de dos plantas en el que, además, podemos admirar sus trípticos flamencos en “barro de pipa”.

El río Eresma

Un paseo muy agradable es el que transcurre a la vera del río Eresma, y que circunda gran parte de la ciudad, pasando debajo del Alcázar, las murallas, y llegando al barrio de S. Cristóbal, con una de las plazas medievales más bonitas de España.

Tampoco podremos irnos sin visitar su magnífica Plaza Mayor, ideal para tomar unos vinos o unas tapas mientras se toma el sol, y pasear por la calle Real y Juan Bravo.

En la página de turismo de Segovia encontrarás toda la información sobre museos, horarios y muchísimos datos de utilidad.

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